Quiero empezar el año con esta historia, que una gran persona, Antonio, compartió conmigo: "El chino y el arroz Cuentan que había un hombre poniendo flores en la tumba de su difunta mujer cuando, de repente, vio que un hombre bajito, de ojos rasgados (un chino), ponía un plato de arroz en la tumba de al lado. El hombre, en tono de burla, se dirigió al chino y le dijo: - Perdone señor, ¿de verdad cree que su muerto vendrá a comer arroz?. El chino se quedó mirando fijamente a los ojos y en tono solemne, le respondió: - Sí señor.... en el mismo momento en el que su muerto venga a oler sus flores...." A veces olvidamos que todos somos diferentes, pensamos diferente, actuamos diferente. Y lamentablemente al juzgar, perdemos una energía valiosísima, perdemos la posibilidad de ser feliz, de aprender, de adquirir sabiduría. Ante lo diferente, lo mejor es comprender, o aprender a comprender... y esto es, no juzgar, aceptar e intentar ponerse en el lugar del otro (empatía). Como diría ...